Dr. Steve Masso

Dr. Steve Masso
Muchas personas tienen cifras aceptables de presión arterial durante el día y, sin saberlo, presentan elevaciones al dormir. Por eso, controlar presión nocturna no consiste únicamente en tomarse la presión antes de acostarse: requiere entender qué ocurre con el corazón y los vasos sanguíneos durante el sueño, identificar factores que pueden alterar el descanso y medir la presión de forma confiable.
La hipertensión nocturna suele pasar inadvertida porque no siempre provoca síntomas. Sin embargo, cuando la presión no desciende adecuadamente por la noche o aumenta mientras la persona duerme, puede elevar el riesgo cardiovascular con el paso del tiempo. Una valoración dirigida permite distinguir un hallazgo aislado de un patrón que necesita tratamiento.
En condiciones habituales, la presión arterial disminuye durante el sueño entre 10% y 20% respecto a las cifras diurnas. Este descenso se conoce como patrón dipper. Es una respuesta fisiológica esperable: el organismo reduce su actividad, baja la frecuencia cardiaca y los vasos sanguíneos se relajan.
No todas las personas presentan este comportamiento. Algunas tienen una reducción insuficiente, llamadas non-dippers; otras incluso elevan sus cifras nocturnas, un patrón conocido como riser. Estos cambios no se pueden confirmar con una toma aislada en casa, pues ocurren mientras el paciente duerme y pueden variar a lo largo de la madrugada.
La presión elevada por la noche puede asociarse con mayor carga de trabajo para el corazón, crecimiento del músculo cardiaco, daño renal y un incremento en el riesgo de evento vascular cerebral o infarto. El riesgo individual depende de las cifras registradas, la edad, diabetes, enfermedad renal, apnea del sueño, antecedentes familiares y otros factores cardiovasculares.
El estudio más útil para conocer el comportamiento de la presión durante 24 horas es el Monitoreo Ambulatorio de Presión Arterial, conocido como MAPA. Se coloca un brazalete conectado a un equipo portátil que realiza mediciones programadas durante el día y la noche. El paciente continúa con sus actividades habituales y duerme en casa, lo que permite observar el patrón real de sus cifras.
El MAPA puede ser recomendable si hay sospecha de hipertensión nocturna, presión difícil de controlar, diferencias importantes entre mediciones de casa y consultorio, diabetes, enfermedad renal o apnea obstructiva del sueño. También resulta valioso cuando se requiere ajustar un tratamiento con mayor precisión, evitando indicar medicamentos de más o dejar sin atender elevaciones relevantes.
Para que el estudio sea útil, conviene seguir una rutina normal durante el día, evitar ejercicio intenso no habitual y anotar horarios de medicamentos, comidas, síntomas y sueño. Durante cada medición, procure mantener el brazo relajado y quieto. El reporte no debe interpretarse solo: un cardiólogo evalúa los promedios de 24 horas, diurnos y nocturnos, además de la variabilidad de las cifras.
Medirse la presión en casa sigue siendo una herramienta útil, especialmente por la mañana y la noche, pero no sustituye al MAPA para diagnosticar hipertensión nocturna. Utilice un baumanómetro validado de brazalete para brazo, elija un manguito de tamaño correcto y realice las tomas tras cinco minutos de reposo. Evite café, tabaco, alcohol, ejercicio y comidas abundantes durante los 30 minutos previos.
La apnea obstructiva del sueño es una causa frecuente que merece atención. Los episodios repetidos de pausa respiratoria reducen el oxígeno y activan mecanismos de estrés que pueden elevar la presión arterial durante la madrugada. Ronquido intenso, pausas al respirar observadas por otra persona, despertares con sensación de falta de aire y somnolencia diurna son señales que justifican una evaluación.
El exceso de sal, el alcohol por la noche, el tabaquismo, el sobrepeso y el sueño insuficiente también influyen. Algunos medicamentos pueden contribuir a elevar las cifras, como ciertos antiinflamatorios, descongestionantes nasales, corticoides o estimulantes. No suspenda ni modifique ningún tratamiento por cuenta propia: la revisión debe considerar el motivo por el que fue indicado y las alternativas disponibles.
La ansiedad puede elevar temporalmente la presión, pero no conviene atribuir cifras persistentemente altas solo al estrés. Del mismo modo, una noche de mal descanso no establece un diagnóstico. Lo que orienta las decisiones médicas es el patrón repetido y medido correctamente.
Los cambios de hábitos ayudan, aunque su efecto depende de la causa y de la gravedad de la hipertensión. En pacientes que requieren fármacos, estas medidas acompañan el tratamiento, no lo reemplazan.
Conviene reducir gradualmente la sal añadida y revisar alimentos con sodio oculto, como embutidos, sopas instantáneas, botanas saladas, salsas preparadas y algunos productos congelados. Priorice alimentos frescos, verduras, frutas, leguminosas y fuentes de proteína poco procesadas. Si tiene insuficiencia cardiaca, enfermedad renal u otra condición que implique restricciones específicas, el plan de alimentación debe individualizarse.
Mantener horarios regulares de sueño favorece el control de la presión. Procure dormir lo suficiente, limite pantallas y trabajo intenso poco antes de acostarse, y evite cenas demasiado pesadas. Reducir o evitar el alcohol nocturno puede ser especialmente relevante si se detectan despertares, ronquido o presión elevada durante la madrugada.
La actividad física regular, adaptada a su condición clínica, también tiene un efecto favorable sobre la presión. Caminar, nadar o realizar ejercicio aeróbico moderado suele ser una buena base, pero las personas con dolor en el pecho, falta de aire inusual, arritmias o enfermedad cardiaca conocida deben recibir una indicación individualizada antes de iniciar un programa.
Si ya usa antihipertensivos, tome las dosis exactamente como fueron prescritas. El horario de algunos medicamentos puede ajustarse en casos seleccionados, pero no existe una regla única de que todos deban tomarse de noche. La decisión depende de los resultados del MAPA, los efectos secundarios, otros padecimientos y el fármaco específico. Cambiar horarios sin supervisión puede causar presión demasiado baja, mareo o falta de control durante el día.
Una cifra alta aislada debe repetirse tras unos minutos de reposo, sin entrar en pánico. No obstante, hay situaciones que requieren atención urgente, sobre todo si la elevación se acompaña de síntomas. Busque valoración inmediata si presenta:
- Dolor u opresión en el pecho, falta de aire intensa, sudoración fría o desmayo.
- Debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, alteración súbita de la visión o confusión.
- Dolor de cabeza repentino y muy intenso, especialmente con síntomas neurológicos.
- Presión persistentemente muy elevada, en particular si se acerca o supera 180/120 mmHg y hay malestar.
En ausencia de estos datos de alarma, las cifras repetidamente altas en casa, despertares con palpitaciones, ronquido importante o cansancio extremo durante el día ameritan una consulta programada. Llevar un registro con fecha, hora, presión, pulso, síntomas y medicamentos facilita una valoración más precisa.
Controlar la presión nocturna no significa perseguir una cifra perfecta cada noche. Significa identificar si existe un patrón de riesgo y actuar sobre sus causas con un plan realista. En una valoración cardiológica se revisan antecedentes, exploración física, estudios previos, hábitos de sueño y tratamiento actual; cuando está indicado, el MAPA permite tomar decisiones con información objetiva.
El Dr. Steve Masso integra la evaluación cardiológica y el seguimiento de factores de riesgo para orientar cada caso con precisión, desde cambios preventivos y monitoreo hasta estudios o tratamientos especializados si son necesarios. Saber cómo se comporta su presión mientras duerme puede ofrecer una oportunidad concreta para cuidar su corazón antes de que aparezcan complicaciones.
En condiciones habituales disminuye entre 10% y 20% respecto a las cifras diurnas, lo que se conoce como patrón dipper. Una reducción insuficiente o un aumento nocturno requieren valoración.
El Monitoreo Ambulatorio de Presión Arterial (MAPA), que registra la presión durante 24 horas, incluyendo el sueño. Las tomas en casa son útiles, pero no sustituyen al MAPA para este diagnóstico.
La apnea obstructiva del sueño, el exceso de sal, el alcohol por la noche, el tabaquismo, el sobrepeso, el sueño insuficiente y algunos medicamentos como antiinflamatorios, descongestionantes o corticoides.
No existe una regla única. El horario se ajusta en casos seleccionados según el MAPA, los efectos secundarios y el fármaco específico. No cambie horarios sin supervisión médica.
Si se acompaña de dolor en el pecho, falta de aire intensa, desmayo, debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, dolor de cabeza súbito e intenso o cifras cercanas o superiores a 180/120 mmHg con malestar.
Hospital Médica Sur, Puente de Piedra 150, Tlalpan, CDMX.
Hospital MAC Santa Fe, Vasco de Quiroga 4973, La Ponderosa, Cuajimalpa de Morelos, 05370 Ciudad de México, CDMX
Star Médica Pedregal, Av. Insurgentes Sur 3500, Piso 2, Manantial Peña Pobre, Tlalpan, 14060 Ciudad de México, CDMX, México.
Selecciona tu sede para continuar por WhatsApp.
