Un marcapasos es un dispositivo que vigila el ritmo del corazón y emite impulsos eléctricos cuando detecta que el latido es demasiado lento o que existe un problema de conducción. Consta de un generador con batería y, en muchos modelos, uno o más cables que llegan al corazón; también existen sistemas sin cables para pacientes seleccionados. El marcapasos no 'acelera' el corazón todo el tiempo necesariamente: puede permanecer observando y actuar solo cuando se necesita. Se utiliza principalmente en bradicardias sintomáticas y determinados bloqueos auriculoventriculares. No es el mismo dispositivo que un desfibrilador implantable.
Se considera cuando existe una alteración documentada del ritmo o de la conducción que puede producir síntomas o riesgo clínico relevante. Ejemplos frecuentes incluyen bloqueo auriculoventricular avanzado, pausas significativas, enfermedad del nodo sinusal con síntomas y algunas situaciones después de procedimientos o enfermedades cardiacas. Desmayo, mareo, cansancio, intolerancia al esfuerzo o insuficiencia cardiaca pueden ser manifestaciones de bradicardia, pero por sí solos no confirman la necesidad de marcapasos. La indicación se basa en la relación entre síntomas y electrocardiograma, monitorización, Holter u otros estudios. Algunos bloqueos avanzados requieren marcapasos incluso cuando los síntomas son mínimos.
No existe un número único aplicable a todas las personas. Una frecuencia de 45 latidos por minuto puede ser normal en un deportista asintomático y, en otra persona, una frecuencia similar acompañada de síncope o bloqueo avanzado puede ser preocupante. La decisión depende del tipo de bradicardia, presencia de pausas, bloqueo auriculoventricular, síntomas, medicamentos y capacidad del corazón para aumentar la frecuencia con el esfuerzo. Por eso es más importante identificar el mecanismo que fijarse únicamente en un número. Si existen desmayos, mareos intensos, dificultad respiratoria, dolor de pecho o bradicardia marcada, se requiere valoración médica pronta.
El implante convencional se realiza generalmente mediante una incisión pequeña debajo de la clavícula. Los cables se introducen por una vena y se colocan dentro del corazón con guía de rayos X; después se conectan al generador, que queda bajo la piel. Habitualmente se utiliza anestesia local y sedación, aunque la estrategia puede variar. El procedimiento suele durar alrededor de una a dos horas en casos sencillos. Muchos pacientes permanecen una noche en el hospital, aunque esto depende de la indicación y del tipo de dispositivo. Los marcapasos sin cables se implantan por vía venosa femoral y no requieren bolsillo debajo de la clavícula.
Las complicaciones posibles incluyen sangrado o hematoma, infección, neumotórax, lesión de una vena, perforación cardiaca, derrame pericárdico, desplazamiento del cable y problemas del dispositivo. En algunos pacientes también puede desarrollarse trombosis venosa. Las complicaciones graves son infrecuentes, pero el riesgo aumenta con ciertas comorbilidades, anticoagulación, procedimientos complejos y reintervenciones. Después del implante se vigila la herida, se revisa el funcionamiento del sistema y, según el caso, se realiza radiografía. Fiebre, secreción de la herida, enrojecimiento progresivo, dolor intenso, falta de aire o hinchazón importante del brazo requieren valoración.
La batería suele durar varios años; con frecuencia alrededor de 7 a 12 años, aunque puede ser más o menos dependiendo del modelo, de cuánto estimula el dispositivo y de la energía necesaria para cada impulso. El marcapasos avisa con meses de anticipación mediante sus mediciones de que la batería se acerca al momento de reemplazo. No se espera a que deje de funcionar. En el cambio de generador se reutilizan los cables si funcionan correctamente y se reemplaza principalmente la unidad que contiene la batería. Las revisiones presenciales o remotas permiten estimar de forma progresiva la vida restante.
En la mayoría de los pacientes, sí. Después de que la herida cicatriza y se completa el periodo inicial de protección del sistema, se puede regresar gradualmente a muchas actividades cotidianas, ejercicio y relaciones sexuales. Durante las primeras semanas suele limitarse levantar peso importante y realizar movimientos repetitivos o extremos con el brazo del lado del implante. Los deportes con golpes directos sobre el generador requieren precauciones especiales. Las restricciones dependen también de la enfermedad cardiaca de base; el marcapasos puede corregir la bradicardia, pero no elimina otras limitaciones cardiacas. El programa del dispositivo incluso puede ajustarse para mejorar la respuesta al ejercicio.
Muchos sistemas modernos son condicionales para resonancia magnética, pero la compatibilidad depende de todo el sistema: generador, cables, modelo, fecha de implante y condiciones específicas del fabricante. Antes del estudio debe revisarse el dispositivo y programarse en un modo adecuado; después se comprueba nuevamente. Incluso algunos sistemas antiguos pueden estudiarse en centros con protocolos especializados, dependiendo del caso. Nunca debe asumirse que una resonancia está prohibida o permitida solo por recordar la marca del generador. Es importante llevar la tarjeta del dispositivo y avisar al servicio de imagen con anticipación.
Los teléfonos celulares de uso normal suelen ser seguros si se mantienen alejados directamente del generador; como regla práctica, conviene no llevar el teléfono pegado al bolsillo sobre el marcapasos y mantener cierta distancia. Los imanes potentes y algunos equipos industriales sí pueden interferir y deben evitarse o revisarse con el equipo de electrofisiología. Los arcos de seguridad de aeropuerto suelen ser seguros al atravesarlos de forma normal, pero no conviene permanecer apoyado en ellos. Si se utiliza detector manual, se debe avisar que existe un marcapasos y mostrar la tarjeta del dispositivo para evitar una exploración prolongada sobre el generador.
Un marcapasos se utiliza principalmente para tratar ritmos demasiado lentos. Un desfibrilador implantable (ICD) también puede funcionar como marcapasos, pero su función principal es detectar y tratar arritmias ventriculares potencialmente mortales mediante estimulación rápida o una descarga. Por eso no todos los pacientes que necesitan marcapasos necesitan un desfibrilador. La indicación de ICD depende, entre otros factores, de antecedentes de arritmias ventriculares, paro cardiaco, determinadas cardiomiopatías y función ventricular. También existen dispositivos de resincronización cardiaca que pueden combinar estimulación de ambos ventrículos con o sin desfibrilador.
La edad por sí sola no contraindica un marcapasos. En una persona mayor con bloqueo avanzado o bradicardia sintomática, el dispositivo puede prevenir síncope, caídas y deterioro funcional y mejorar calidad de vida. Lo importante es valorar fragilidad, expectativa de vida, enfermedades asociadas, riesgo de infección o sangrado y objetivos de atención. En algunos adultos mayores una estrategia más simple puede ser suficiente; en otros, un sistema más avanzado puede aportar beneficio. La decisión debe centrarse en cuánto del problema clínico se explica por la bradicardia y en si corregirla tiene una probabilidad razonable de mejorar seguridad o calidad de vida.